Blogia
naxse

sexualidad

La sexualidad, al igual que la vida, es un constante movimiento, evolución, crecimiento, dinamismo y explosión. La enfermedad supone, por el contrario, quietud, involución, deterioro, inmovilidad y muerte. La vida y la sexualidad suponen, pues, un constante estado de alerta, cambio y superación; cuando esto no se da, se está ya retrocediendo, la sexualidad se está apagando.

Al hombre le cuesta aceptar que otra persona pueda ayudarle en lo referente al sexo o en la comunicación con su pareja. No obstante, por lo menos el 90 % de los hombres pueden mejorar su vida sexual o su relación de pareja si acude a un sexólogo, o experto en terapia sexual. Un 80% podrían mejorarla notablemente, y un 65% necesita realmente mejorar su vivencia sexual o su relación de pareja.

Las disfunciones sexuales en el hombre o en la mujer (impotencia, falta de deseo, anorgasmia, vaginismo, eyaculación precoz, etc.) no sólo influyen en la disminución progresiva de las relaciones de coito, sino que a la vez se va apagando la comunicación auténtica, así como otros comportamientos sexuales, atenciones y manifestaciones de afecto. Cuando se dan, pues, tales disfunciones sexuales, se deteriora la convivencia de pareja, se aleja el uno del otro, se interpretan mal los comportamientos, actitudes, comentarios o simples miradas del otro. Cada cual puede sentirse culpable de la situación por distinto motivo, se siente inseguro/a, no se sabe cómo actuar ni qué decir. La situación puede llegar a ser tan insoportable que no se encuentra salida; se comience a sentir un rechazo primero del sexo y luego de la persona. De este modo, un problema que pudo tener fácil solución si se acude al principio a un psicólogo-sexólogo, puede terminar en una situación que haga imposible la convivencia.

Las disfunciones sexuales en el hombre o en la mujer (impotencia, falta de deseo, anorgasmia, vaginismo, eyaculación precoz, etc.) no sólo influyen en la disminución progresiva de las relaciones de coito, sino que a la vez se va apagando la comunicación auténtica, así como otros comportamientos sexuales, atenciones y manifestaciones de afecto. Cuando se dan, pues, tales disfunciones sexuales, se deteriora la convivencia de pareja, se aleja el uno del otro, se interpretan mal los comportamientos, actitudes, comentarios o simples miradas del otro. Cada cual puede sentirse culpable de la situación por distinto motivo, se siente inseguro/a, no se sabe cómo actuar ni qué decir. La situación puede llegar a ser tan insoportable que no se encuentra salida; se comience a sentir un rechazo primero del sexo y luego de la persona. De este modo, un problema que pudo tener fácil solución si se acude al principio a un psicólogo-sexólogo, puede terminar en una situación que haga imposible la convivencia.

0 comentarios